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Encuesta sobre el hambre en Nueva York 2026: Las familias se ven obligadas a elegir entre la comida y sus necesidades básicas

By March 4, 2026No Comments

Una nueva encuesta estatal encargada por la campaña No Kid Hungry New York revela una realidad preocupante: el aumento en el costo de los alimentos está llevando a las familias al límite, obligando a muchas a elegir entre poner comida en la mesa o pagar necesidades básicas como la renta, los servicios públicos y el transporte.

Un abrumador 84% de neoyorquinos afirma que el costo de los alimentos está aumentando más rápido que sus ingresos, sin mostrar mejoría desde esta misma época el año pasado. A medida que los precios continúan subiendo, las familias están tomando decisiones imposibles simplemente para poder salir adelante.

Dos tercios (67%) de neoyorquinos reportan que, en los últimos 12 meses, han tenido que elegir entre comprar suficientes alimentos nutritivos y pagar otros gastos esenciales del hogar. El impacto es desproporcionado, el 81% de latinos neoyorquinos enfrenta decisiones imposibles. En el caso de las familias con niños, esa cifra aumenta a 74%.

Detrás de estos números hay historias reales de sacrificio.

Una persona que reside en Brooklyn compartió:

“Desde hace seis meses he comenzado a usar más crédito para pagar mis compras de alimentos y comidas, alternando entre dos tarjetas para tener más tiempo para pagarlas. La deuda de tarjeta de crédito no es lo ideal, pero al menos puedo alimentarme y seguir trabajando tiempo completo mientras obtengo mi licenciatura.”

En todo el estado, cada vez más familias están endeudándose solo para poder comprar alimentos. La mitad (50%) de las y los neoyorquinos dice haber adquirido deudas adicionales debido al costo de la comida, y más de una de cada cuatro personas (28%) ha utilizado planes de “compre ahora, pague después” para cubrir sus gastos de supermercado. Entre las familias con niños, el 57% reporta haber acumulado deudas, y el 39% depende de estos servicios para poder pagar los alimentos.

La carga no es sentida de manera equitativa. Las familias de comunidades de color se ven desproporcionadamente afectadas a pesar de sus contribuciones: el 87% de las familias negras y el 84% de las familias latinas informan que han tenido que elegir entre la comida y otras necesidades básicas. Además, el 72% de las familias negras y el 67% de las familias latinas reportan haber asumido más deudas debido al costo de los alimentos.

En el condado de Albany, uno de los padres describió el impacto:

“En los últimos 12 meses he sentido que estoy llevando mis límites físicos y mentales al máximo para mantenerme al día con el costo de vida. Tengo tres hijos pequeños… Tuve que aceptar dos trabajos adicionales… En este punto ya ni siquiera busco la opción ‘más saludable’ cuando hago las compras; solo busco lo que podemos pagar para que mis hijos tengan suficiente para comer.”

Para algunas familias, han tenido que reducir las comidas a una sola al día. Un padre en el condado de Westchester compartió:

“La mayoría del tiempo estamos omitiendo el desayuno y comemos por primera vez a las 2 o 3 de la tarde; después de eso nada más… Se ha reducido a una comida al día.”

A pesar de estas dificultades, los neoyorquinos están unidos en torno a soluciones.

Una fuerte mayoría reconoce la importancia de los programas de asistencia alimentaria. Ocho de cada diez personas (80%) afirman que el programa suplementario de asistencia nutricional (SNAP por sus siglas en inglés) ayuda a garantizar que los padres puedan costear suficientes alimentos para sus familias, y el 74% señala que ayuda a las familias de bajos ingresos a acceder a alimentos frescos y saludables. Dos tercios (67%) dicen que SNAP previene que las familias de bajos ingresos se endeuden. Además, los neoyorquinos no quieren ver recortes a estos programas: una mayoría (62%) se opone a recortes federales en el financiamiento de SNAP.

También existe un consenso contundente en que poner fin al hambre infantil debe ser una prioridad. Casi la totalidad de las personas encuestadas (93%) está de acuerdo en que el hambre infantil no debería existir en Nueva York; el 85% desea que los funcionarios electos hagan más, y el 90% cree que terminar con el hambre infantil debe ser una meta compartida y bipartidista.

Estos hallazgos envían un mensaje claro: las familias están enfrentando serias dificultades, pero las soluciones están a nuestro alcance. Fortalecer SNAP y el programa Summer EBT, al tiempo que se garantiza que los niños tengan acceso a comidas escolares y comidas gratuitas durante el verano, son medidas comprobadas para reducir las dificultades y evitar que las familias se hundan aún más en deudas.

Ningún padre o madre debería tener que racionar las comidas. Ningún estudiante debería tener que aprender con el estómago vacío. Y ningún niño o niña en Nueva York debería pasar hambre.

Juntos, podemos asegurar que cada niño y niña en Nueva York tenga los alimentos que necesita para crecer, aprender y prosperar.

Conozca más sobre cómo puede tomar acción para poner fin al hambre infantil en Nueva York aquí.

 

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